¡Vamos a la playa!

Tanoréxico, dícese de la persona que es adicta al sol o a estar morena. Muchas veces me he identificado con este concepto, a pesar de que mi afición por el sol no llega a los límites de convertirme en adicta.

Me encanta estar morena. Todo el mundo parece más saludable y está más favorecido con un poco de color en su piel. Sin embargo, nunca he ido al solárium y, en principio, no tengo intención de visitar ninguno. Además, considero que el sol debe tomarse siempre con protección.

De cualquier forma, ponerse moreno protegido y gradualmente es un trabajo que implica horas de esfuerzo y sobre el que podría ofrecer varios consejos. Pero este no es el objetivo del presente post.

Uno puede tostarse al sol en el campo, en el río, en una piscina, en una terraza…, aunque en ningún sitio estará mejor que en la playa. Naturalmente, esta es una opinión totalmente subjetiva y la playa, como todo en esta vida, cuenta con multitud de detractores. Desde los que la acusan de estar masificada, hasta los que, como mi querida abuela, afirman que “hay demasiada arena”.

Para mí no hay otro sitio igual. Habiendo veraneado toda mi vida en Cantabria me siento agobiada al visitar los arenales mediterráneos más turísticos. El hecho de pegar tu toalla a la de tu vecino y no poder pasear por la atestada orilla son cosas a las que no estoy acostumbrada.

La playa es sinónimo de espacio abierto. Del pasar de las horas lentamente. Desde la mañana, con todas sus actividades (charlas, paseos, juegos, baños…), hasta el atardecer, cuando ya casi está oscureciendo y te encuentras sentada en un corro rememorando viejas anécdotas.

También significa ejercicio, cosa que raramente practico. Jugar a palas, pasear por la orilla y nadar. La sensación de sentirme un poco más en forma que el resto del año.

Y luego están las estaciones. El invierno y la fría brisa marina que te hiela la cara. La primavera y los primeros rayos de sol que dan un alegre calorcito. El verano y el sol en su máximo esplendor, y el otoño con esos rayos que casi no sientes.

Asocio la playa al aire puro y a un estado de relajación que siempre me hace volver. Por eso, ¡vamos a la playa!

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6 Respuestas a “¡Vamos a la playa!

  1. Ya estás melancólics y echando de menos la playa?? Pero si como quien dice… aun no has vuelto de ella!!

  2. ¡Qué bonitas fotos!¿De dónde son?No soy muy bueno en esto de distinguir playas…

  3. Yo sé de unas cuantas tanoréxicas… comenzando por tí… siguiendo por la frances… leire…etc etc… k lisssstaaaaa más larga… jejeje.
    En nada vamos pa allá!!!
    Me gusta tu blog!!!

  4. Pingback: Verano de pueblo | Nahia Nebra's Blog

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  6. Pingback: Un libro para cada estación | Nahia Nebra

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