¡A jugar!

Los juegos de mesa entretienen, divierten y, a veces, sacan nuestro lado más competitivo. Sirven para pasar horas muertas, amenizan las reuniones familiares e integran, ya que, cuando alguien nuevo llega a un grupo, no hay nada mejor que una partidita de cualquier cosa para romper el hielo.

Si sumase la cantidad de tiempo que he invertido en los siguientes juegos, seguro que la cifra sería escalofriante.

¿Quién es quién?

Las reglas son sencillas. Haciendo preguntas cuya respuesta sea “sí” o “no” se debe descubrir la identidad del personaje de tu adversario. En la versión prehistórica que tengo en casa echo de menos la presencia de más mujeres entre los roles a seleccionar.

Hundir la flota

El clásico juego de los barquitos. Conviene ser todo un estratega. Me gusta, pero no logra engancharme.

La herencia de la tía Agata

A pesar de que es para niños tiene su gracia. Hace un par de años intenté, junto con un par de amigas, descifrar las instrucciones, pero fracasamos. Este verano, por fin, me han enseñado a jugar y es muy divertido asesinar de distintas formas (tirándoles una lámpara o una estatua en la cabeza, arrojándoles por las escaleras, a la chimenea…) a tus adversarios.

Monopoly

Es interminable. Empiezas comprando calles, luego barrios, después casas, hoteles… Juraría que nunca he conseguido acabar una partida. Su mayor atractivo es descubrir cómo algunos de tus amigos son capaces de hundirte sin piedad y no dejarte ni un billetito. El dinero, aunque sea de papel, provoca un efecto cuando menos curioso en las personas.

Scattergories

Se lanza un dado con letras, se reparte una tarjeta con diversas categorías (nombres de países, de alimentos, de animales…) y, en un minuto, hay que escribir palabras que empiecen por la letra que haya aparecido en el dado. Al final, pasan cosas tan esperpénticas como las que se describían en su famoso anuncio: aceptar un pulpo como animal de compañía.

Un inciso especial merecerían los anuncios de juegos como el de ‘Operación’ (“saca un huesito y el corazón”) y el del ‘Cocodrilo sacamuelas’.

Trivial

Preguntas y respuestas de cultura general. Llevaba años pidiéndolo y mis amigas se han apiadado de mí y me lo han regalado por mi último cumpleaños. Tengo el ‘Trivial Pursuit Team’, que tiene menos preguntas, pero es muy entretenido. Una de las más gratas sorpresas de los últimos tiempos.

También he jugado a algo similar en la ‘Play Station’ y, se suponía, que los contenidos eran del nivel de lo que se estudia en Primaria, aunque, teniendo en cuenta los resultados que obtuvimos, llegué a la conclusión de que en mi colegio nos debimos saltar la mitad del temario.

Sing star / Lips

Karaoke a tope. No importa que pronuncies, ni que cantes bien, lo básico es la entonación. Un clásico de cualquier reunión casera que se precie. Canciones como “Cuando zarpa el amor” de Camela, con su gran videoclip, son inolvidables.

La primera vez que jugamos, en una lonja a eso de las 7 de la tarde, el vecino de al lado llamó a la Guardia Civil para quejarse por el ruido. ¡Qué forma de despreciar nuestras dotes artísticas!

Mus

Adoro las cartas. La escoba, los seises, el mentiroso, el chúpate dos, el burro… Una baraja ofrece un sinfín de posibilidades. Mi juego favorito es el mus. No soy una experta, simplemente conozco las reglas básicas, las señas, la forma de contar…, pero no suelo ser capaz de engañar al contrario como debería. Sin embargo, y gracias a la experiencia de mi pareja, ganamos el campeonato de mus que organizamos en Irlanda entre nuestro grupo de amigos.

Parchís

Mi juego favorito. En mi familia usábamos uno de lo más moderno: cubierto de cristal y con un dado en medio del que tirabas desde los extremos. Todas las partidas terminaban en drama, ganase quien ganase.

En los últimos años, el parchís de 6 jugadores de ‘Los Simpson’ (los personajes son Homer, Marge, Lisa, Bart, el abuelo y el Pequeño Ayudante de Santa Claus) me ha creado una auténtica adicción. Una partida dura alrededor de hora y media, pero merece la pena. Equipos, tácticas, competitividad y diversión, todo ello aderezado con un montón de gritos. Saca lo peor y lo mejor de cada uno.

Como diría Joaquín Prat, ¡a jugar!

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4 Respuestas a “¡A jugar!

  1. ¡Qué buenos recuerdos me ha traído este post! Me encantaban todos los juegos que citas, sobre todo “¿Quién es quién?” y “La herencia de la tía Agata” (siempre pedía que me lo regalaran, pero nunca lo pude tener, jejeje). El “Scattergories” aún lo tengo en casa y cuando juego al Trivial me suelo deprimir bastante. Me gustaría añadir dos juegos memorables a tu lista: “Hotel” y “Tabú”.

  2. Yo dí el coñazo para el de la Tía Ágata… me lo regalaron… y nunca le pillé la gracia. El que me tuvo obsesionada… y nunca tuve que sí llegué a jugar era el de cita a ciegas, o cita no sé que… el que venía con un teléfono y era tipo cluedo pero con citas!!

  3. Pingback: Verano de pueblo | Nahia Nebra's Blog

  4. Pingback: Noches de juegos | Nahia Nebra

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