De hogueras y Sanjuanadas

No sé qué tiene el fuego que me encanta. Será el color, la forma de las llamas o el calor que desprende, pero me suelo quedar atontada mirándolo y, que conste, que no tengo ninguna tendencia pirómana.

Una de mis fiestas populares favoritas es la Sanjuanada. Marca el inicio del verano, con las vacaciones y la temporada de playa por delante y, además, celebra la noche más corta del año.

En Oriñón, durante mi infancia y adolescencia, solíamos organizar una hoguera en la playa. Primero con nuestros padres, con los que previamente hacíamos una chocolatada, y luego por nuestra cuenta. Recoger palitos y troncos era algo cansino, pero merecía la pena con tal de tener luego un buen fuego. En aquella época la playa solía estar bastante sucia, por lo que casi hacíamos una labor ecologista.

Años después empezaron a limpiarla y prohibieron hacer hogueras, especialmente, en las dunas. Fue una decisión lógica, porque la zona está repleta de matorral que prende fácilmente y es un ecosistema protegido, aunque echo de menos poder participar activamente en la creación de una hoguera.

Otra de las Sanjuanadas memorables a las que he asistido es la que se celebra en la playa de Arrigunaga de Getxo. Popularmente conocida como la ‘Pool Party’, cada cuadrilla monta su propio fuego y se sitúa rodeándolo. La experiencia me gustó, aunque en algunos momentos me sentí en una típica fiesta de película americana, debido a cómo se comportaba la gente a mí alrededor. En cualquier caso, es algo recomendable para los menores de 25 años.

La semana pasada disfruté por primera vez de la Sanjuanada de Muskiz y de su famosa “bajada con las antorchas”. El acto comienza en la estación de tren de la localidad, donde se reparten multitud de antorchas (si os planteáis ir y queréis conseguir una es importante llegar media hora antes, ya que, como pasa con todo lo que es gratis, la gente se vuelve loca y se acaban enseguida).

Tras el reparto los participantes, con sus antorchas encendidas, caminan hasta una campa situada un poco más adelante del Meatzari Aretoa. En ese punto, el Ayuntamiento ha creado una hoguera gigante que se va prendiendo a medida que se lanzan las antorchas.

El espectáculo es precioso y, definitivamente, tengo que volver el año que viene para ver si consigo mi propia antorcha.

Os dejo con una canción muy relacionada con la noche de San Juan.

PD: Finalmente, parece que el mercadillo de Oriñón sobrevivirá, según apuntan las últimas informaciones, y después de verano se trasladará a la popularmente conocida como “campa de Joselín”. Habrá que ver cómo se las ingenian para meter los puestos en ese espacio, aunque me alegro mucho de que no vaya a desaparecer.

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2 Respuestas a “De hogueras y Sanjuanadas

  1. ¡A mí también me encanta San Juan! La última en la que estuve fue la de Atxabiribil, en Sopelana. También he estado en numerosas ocasiones en la de Artxanda, sobre todo durante mi adolescencia. De todas maneras, más que la noche en sí, me gusta lo que representa: verano, vacaciones, etc. Lo que nunca he hecho ha sido lanzar apuntes, libros de clase y esas cosas al fuego…A lo mejor debería haberlo hecho! Jajajajajaja

  2. El año que viene volvemos a por las antorchas!! Eso sí… nos ponemos lejos de txistularis que durante una hora solo tiquen 2 canciones diferentes!!!

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