Verano de pueblo

Entre las distintas categorías en las que se puede clasificar a una persona destaca la de si ésta veranea o no en un pueblo. A simple vista, no parece una característica especialmente importante, pero a la hora de rememorar anécdotas de juventud es vital.

Soy afortunada por haber podido pasar siempre mis veranos en un pueblecito costero cántabro. A mi gran afición por la playa se suma la cantidad de planes propios de una pequeña localidad que he podido realizar desde mi más tierna infancia. Construir casetas en el bosque, organizar hogueras para celebrar la noche de San Juan, hacer de la bicicleta el medio de transporte ordinario y admirar las lluvias de estrellas son sólo alguno de los ejemplos.

Ahora, unos cuantos años después  y tras haber recorrido algo de mundo, sigo disfrutando enormemente de esos largos días de verano en los que los juegos de mesa salen del armario, las cenas se convierten en barbacoas y se buscan tesoros previamente escondidos.

Gracias a ello, a las puertas de mi cumpleaños, consigo sentir que, al menos en algunos aspectos, el tiempo se ha detenido.

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4 Respuestas a “Verano de pueblo

  1. Comparto totalmente tu sensación… Me siento muy afortunada de haber podido disfrutar de una niñez, adolescencia y juventud ‘en la calle’, en un pueblo, haciendo cabañas, travesuras, hogueras, barbacoas, jugando a las cartas, a cacos y polis, disfrutando de la playa, la naturaleza, la piscina, el monte…

    Y precisamente me ocurre lo mismo: cuando vuelvo a mi querido Noja e inhalo nada más bajar del coche ese aroma a eucalipto tan característico, parece que cojo muuucho aire fresco y renuevo energía, además de venirme a la cabeza tantísimos recuerdos… Y todos buenos;) Lo dicho, afortunadas somos en ese sentido, no hay duda.

    Un post precioso, guapa

    un beso!

  2. Pos yo sin pueblo… pero esta noche nos vemos en uno, jeje!! besitos.

  3. Yo soy una de esas personas que no “tiene” pueblo, jeje. Eso sí, durante una larga etapa de mi vida pasé los veranos en un camping y guardo recuerdos geniales… Al leer el post te he imaginado en plan “Verano Azul”, jejeje. ¡Qué felices éramos antes de Internet, los móviles y el Facebook! En fin, los tiempos cambian…
    Besos,

  4. Pingback: On the road | Nahia Nebra's Blog

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