De Pilates

“Mens sana in corpore sano” afirma la cita y en 2015 he decidido aplicarme el cuento. Sabido es, por cualquiera que me conozca un poco, que nunca he sido una fanática del ejercicio. Frases como “correr es de cobardes”, “el mejor deporte es el que no se practica” y “la nieve une dos de las cosas que menos me gustan: deporte y frío” han formado parte de mi vocabulario habitual.

Sin embargo, hace un par de años cogí la saludable costumbre, que posteriormente me vi obligada a abandonar, de ir un día por semana a la piscina y pasear es algo que me encanta. El pasado septiembre, coincidiendo con el comienzo de este curso escolar, quise apuntarme a Pilates, pero la popularidad del método impidió que encontrase hueco en ninguna clase por lo que me limité a empezar a andar.

Paseo Portugalete

Finalmente enero me brindó la oportunidad de iniciar mis clases de Pilates. Lo primero que hay que tener claro a la hora de practicarlo es que no es una actividad dirigida a adelgazar, ni en la que se vaya a sudar en exceso. Por tanto, no es la más adecuada si lo que se busca es perder peso. Sí ayuda en cambio a estirarse, corregir posturas, aumentar la fuerza muscular… y lo pueden practicar personas de cualquier edad y condición física.

En mi caso, la cantidad de horas al día que paso delante de un ordenador o conduciendo provocaban que acabase con dolor de espalda. En sólo dos meses y gracias a Pilates ese dolor ha desaparecido.

Pilates suelo

Joseph Hubertus Pilates (1883 Mönchengladbach, Alemania – 1967 Nueva York, EE UU) fue el creador de este sistema de entrenamiento al que, en un principio, denominó “Contrology”, ya que potencia el uso de la mente para controlar el cuerpo. Era un niño enfermizo que decidió estudiar el cuerpo humano y la forma de fortalecerlo. Así, llegó a la conclusión de que el estilo de vida moderno potencia las malas posturas que están en la raíz de ciertos problemas de salud para contrarrestarlo desarrolló este método.

Tres son las características básicas del Pilates. La primera es la concentración en lo que se está haciendo; la segunda la respiración (inhalando por la nariz y exhalando por la boca), que ayuda a aumentar la capacidad pulmonar; y la tercera el centro de energía, situado en la zona abdominal desde donde se inician y se sostienen todos los movimientos.

Joseph Pilates

Hay diversas formas de practicarlo (con máquinas, en el aire…), pero me decanté por la clásica: en el suelo sobre una colchoneta. Durante estos dos meses hemos usado algunos accesorios como un aro flexible para estirar piernas y brazos, y un gran balón sobre el que sentarse, tumbarse, levantarlo con los pies y manos…

Pilates pelota y aro

Pese a que llevo muy poco tiempo con el Pilates, y me queda muchísimo por aprender, es un ejercicio sano y recomendable que ayuda a descargar tensiones y a despejarte después de un largo día.

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4 Respuestas a “De Pilates

  1. Te compro! Tengo la oportunidad de probarlo en donde hago tenis así que ya que me lo vendesctan bien lo haré! 😉

  2. Leyéndote entran ganas de ponerse a ello, la verdad!!! A seguir con esta actividad, que suena genial!!!

  3. Pingback: El Camino | Nahia Nebra's Blog

  4. Pingback: Lo mejor de 2015 | Nahia Nebra's Blog

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