Mónaco: lujo e historia

Cochazos y yates por doquier en el segundo Estado más pequeño del mundo (sólo superado por Ciudad del Vaticano). Esta sería una definición perfecta de lo que es Mónaco.

La Semana Santa de este año me ha llevado a recorrer la Costa Azul (Cannes y Niza) y también a visitar el Principado de Mónaco. Las localidades francesas son agradables para los turistas con sus playas, puertos, calles de tiendas y cascos históricos. Todo ello sin olvidar la más que recomendable gastronomía francesa, que no resulta cara para el visitante.

Cannes - Niza

Sin embargo, lo realmente distinto del viaje ha sido el apartado monegasco. Con más de 700 años de independencia a sus espaldas, el Principado resulta muy curioso. Un Estado cuya lengua oficial es el francés (hasta 1860 era el italiano), que cuenta con alrededor de 36.000 habitantes (y 500 policías, la tasa más alta por persona del mundo) y cuya moneda es el Euro, pese a no formar parte de la Unión Europea.

Únicamente hace frontera con Francia, aunque también se sitúa muy cerca de Italia. Es una monarquía constitucional en la que reina Alberto II de la dinastía Grimaldi, que se estableció en 1297 en Mónaco.

El palacio de los Grimaldi merece la pena ser visitado. Por fuera no resulta especialmente ostentoso, pero por dentro es muy llamativo con estancias decoradas con muebles de la época y una audioguía que acompaña al visitante y que contiene un saludo del propio Alberto II, en este caso en un más que aceptable castellano.

La guardia real, denominada Compañía de Carabineros del Príncipe, hace un cambio a las puertas de palacio a mediodía similar al de Estocolmo y Londres.

Palacio de Mónaco y cambio de guardia

Para terminar con el apartado histórico hay que entrar en la Catedral, de confesión católica y en cuyo interior reposan los restos de la Princesa Grace Kelly y de su marido Rainiero III, y pasear por todas las callejuelas con encanto de los alrededores.

Catedral de Mónaco

Junto con su aspecto histórico, la segunda gran característica del Principado es el lujo. Su puerto está plagado de impresionantes yates y es habitual ver multitud de cochazos, muy especialmente cerca del Casino. No soy una experta en motor, pero impresiona estar rodeada de Ferraris y Lamborghinis.

Puerto de Mónaco

Uno de los motivos para que haya tanta riqueza concentrada es que en Mónaco no existe un impuesto de renta sobre las personas, lo que ha atraído a grandes fortunas. Además, este pequeño Estado genera muchos ingresos gracias al turismo; al Casino de Montecarlo, al que lo monegascos tienen prohibida la entrada, y en el que el Gobierno tiene una participación mayoritaria; y a pruebas deportivas como el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, el Másters de Montecarlo y el Rally de Montecarlo.

Casino de Montecarlo

Si estáis por la zona, no dejéis de acercaros a visitar el Principado.

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3 Respuestas a “Mónaco: lujo e historia

  1. ¡Me apunto la recomendación! La verdad es que siempre me ha apetecido ir, aunque sea en una excursión de un día.

  2. Es una zona que me encantaría conocer, y más después de ver estas fotitos jijij Precioso , sobre todo, Mónaco… glamour total!!!

  3. Pingback: Lo mejor de 2015 | Nahia Nebra's Blog

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