Miami, una ciudad de contrastes

Estados Unidos es un país que me atrae y, pese a eso, sólo había conseguido ir un par de veces a mi querida Nueva York. Esta Semana Santa he aprovechado para poner remedio a este problemilla y he hecho un viaje por Florida con paradas en Miami, los Cayos y Orlando.

La última parte, en Orlando, ha estado centrada en visitar el Centro Espacial Kennedy, situado en Cabo Cañaveral, y Disney World. Han sido tantas las cosas que hemos visto y las experiencias vividas que, en esta entrada, me voy a centrar sólo en Miami.

Miami es la ciudad más poblada del estado de Florida y una de las más populares en EE UU, especialmente para el mundo latino. Hay multitud de series, películas… situadas allí lo que, antes de ir, te da un idea de lo que vas a encontrar.

Personalmente esperaba un ambiente muy latino, con gente de aspecto menos refinado que en Nueva York. Tras visitarla diría que esto es cierto y a la vez no.

Ante todo me ha resultado una ciudad de contrastes, donde unas zonas poco o nada tienen que ver con otras. El centro, o como ellos lo llaman, el Downtown, son enormes rascacielos al más puro estilo neoyorkino. Sin embargo, intentar pasear por esta área es desolador: no había prácticamente un alma.

Downtown Miami

Me habían avisado de que en Miami la gente se mueve en coche. No hay metro y entender cómo funcionan las distintas líneas de buses es una tarea, cuando menos, compleja. Del aeropuerto al hotel no tuvimos problema en llegar, pero movernos por los diferentes barrios de la ciudad nos resultó misión imposible.

Si hablamos de barcos es otra historia. El puerto de Miami es el que mayor volumen de cruceros alberga de todo el mundo. Para muestra algunos de los barquitos que vimos.

Yates puerto de Miami

Allí precisamente cogimos uno, bastante menos lujoso que los de la foto, para hacer un recorrido por las islas y las mansiones de los famosos. No pondría la mano en el fuego porque pertenezcan a las personas que nos dijeron, aunque, sea quien sea el dueño, son espectaculares. En teoría estas son las de Gloria Estefan y Ricky Martin.

Mansiones Gloria Estefan y Ricky Martin

El ambiente latino se palpa en las calles de la ciudad. Sinceramente, hablando sólo castellano puedes sobrevivir tranquilamente porque la inmensa mayoría de los habitantes se defienden en nuestro idioma.

Es especialmente significativa la gran comunidad de exiliados e inmigrantes cubanos. Su presencia es tal que tienen un barrio bautizado Little Havana. Allí todo es más colorido, los señores mayores juegan en grupo al dominó y se come estupendamente, todo un lujo en Estados Unidos.

Little Habana

La zona más conocida es la famosa Miami Beach. Es una isla comunicada con la ciudad y, en palabras de los lugareños, es “la playa”. Con unos arenales kilométricos de agua azul turquesa las calles que las rodean son turísticas y de estilo Art Deco. No hay edificios especialmente altos, no construyen en primera línea de playa y tienen un paseo marítimo perfecto para andar en bici. Tengo que agradecerle a mi amiga Amaia la recomendación de alojarnos aquí porque resultó todo un acierto.

Miami Beach

En Miami Beach encontramos absolutamente todos los tópicos esperables: cochazos impresionantes usados para fardar, silicona por todas partes y mucha gente que va a la playa a exhibirse. Sin embargo, también hay gente de lo más discreta que compensa los excesos de sus compatriotas.

Miami Beach Art Decó

En esta isla está también una calle de tiendas y restaurantes muy recomendable llamada Lincoln Road.

Termino mi visita a la ciudad no sin antes hacer una pequeña pausa en los Everglades, un inmenso parque natural de humedales en el que habitan diversas especies, entre ellas, los temidos alligator. Reconozco que, durante nuestro paseo en barco, no vimos ninguno, pero eso no nos impidió disfrutar de la belleza del paisaje.

Everglades

Y hasta aquí Miami. Prometo volver con más relatos estadounidenses. See you later, alligator.

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Madrileando

Después de mi adorada Londres, y con permiso de NY, Madrid es la ciudad que más me gusta para una escapada. La capital lo tiene todo: una oferta cultural, gastronómica y de ocio en general que ofrece al visitante múltiples posibilidades.

Si además tienes la suerte de residir a una distancia que te posibilita ir a pasar un fin de semana, y cuentas con geniales amigos que te sirven de guía y te acompañan, la combinación resultante es maravillosa y agotadora a partes iguales.

Aquí están mis últimos descubrimientos tras mi reciente escapadita.

De compras
Primark

Conocí Primark (más bien su vertiente irlandesa Penneys) en 2008 durante mi estancia en Cork y Dublín y mis compañeras de piso saben que fue mi pequeña perdición. El tema empeoró al volver a Portugalete y comprobar que abría en el centro comercial Ballonti, situado a un cuarto de hora andando de mi casa.

Cuando leí que iba a situar su tienda enseña en la Gran Vía madrileña supe que, tarde o temprano, la visitaría. Ha sido más bien tarde, ya que se inauguró en octubre de 2015, aunque las grandes colas de las que todo el mundo hablaba han provocado que me lo tomase con calma.

La espera ha merecido la pena. El edificio es espectacular, el surtido muy amplio y no estaba abarrotada, pese a ser sábado. Me llamó la atención que, en un golpe de marketing de lo más efectivo, han lanzado productos personalizados de Madrid. Sólo me queda encontrar la famosísima taza de Chip, de ‘La bella y la bestia’, para que mi felicidad sea completa, pero esa búsqueda la reanudaré en la Noble Villa.

Primark Gran Vía

De concierto
La noche de Cadena 100

Soy una fiel oyente de Cadena 100 y, muy especialmente, del programa matutino ‘Buenos días Javi y Mar’ que me lleva acompañando muchos años. Siempre me quedaba con ganas de acudir a uno de sus multitudinarios conciertos solidarios y este año he logrado mi objetivo.

La noche de Cadena 100 recaudó fondos para los niños sirios refugiados en Líbano y reunió a artistas como Nek (por el que no pasan los años y que nos deleitó con su clásico ‘Laura no está’), Estopa, mi adorado Melendi, La oreja de Van Gogh, Amaral, Vanesa Martín…

Especialmente recomendables, por su energía en el escenario, fueron Rosana y Rosario y también me sorprendió gratamente David Bisbal con dos remix de sus grandes éxitos, uno en clave más movida y otro de baladas.

La noche de Cadena 100

Restaurante
Alfredo’s

Antes de llevarme me prometieron “la mejor hamburguesa de toda España” y no tengo datos para comprobarlo, aunque, definitivamente, son hamburguesas buenísimas y a precios muy moderados. La carne hecha a la parrilla estaba sencillamente deliciosa y la decoración te transporta a los locales clásicos americanos.

Alfredo's

El sitio
Matadero

Llevaba tiempo oyendo hablar de este centro artístico que tan de moda se ha puesto y tenía ganas de visitarlo. El complejo es enorme y merece la pena sólo por ver cómo lo han rehabilitado conservando su esencia. Además, coincidió que había un mercado de productores con puestos de comida así que pudimos degustar especialidades como los mojos canarios y el clásico bocata de calamares.

Matadero

Portugalete de Playmobil

Los Playmobil siempre me han parecido unos muñecos de lo más ocurrentes. Sus accesorios están elaborados hasta el mínimo detalle y recuerdo haber jugado frecuentemente con ellos, navegando en su barco pirata y defendiendo su fuerte.

Cuando leí que el Museo Rialia organizaba una exposición en la que repasaba la historia de Portugalete a través de los Playmobil supe que tenía que acudir a verla. La obra, del coleccionista Luis Fernández, cuenta con más de 12.000 piezas y es impresionante.

Voy a compartir algunas fotos, pero merece la pena observarla en directo porque hay muchos detalles que se pierden en las imágenes. Además, proponen un juego muy entretenido que consiste en buscar a ciertos personajes “infiltrados”. Es una buena idea porque hace que repares en aspectos que si no pasarían inadvertidos.

Empezamos con el faro, la Escuela de Naútica y las piscinas.

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Seguimos con nuestro querido Puente Colgante, el Gran Hotel y, en la ría, las traineras más representativas de la zona, entre las que destaca especialmente la jarrillera.

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Terminamos esta primera parte con el quiosco de música, el mercado de aldeanas con sus frutas, verduras y flores, el propio Museo Rialia y el mítico gasolino.

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Comenzamos la segunda parte volviendo la vista atrás y recreando la antigua playa.

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Continuamos con el Casco Histórico y la Basílica de Santa María con sus vidrieras, la estatua de la fundadora de la Villa María Díaz de Haro (en realidad está en otra zona, pero es un acierto “trasladarla” aquí en esta exposición), la Torre de Salazar y el Ayuntamiento. En el agua observamos que se disputa un partido de waterpolo, deporte de gran tradición en el municipio.

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Finalizamos con la estación de tren y el Txinbito surcando las aguas.

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En definitiva, una muestra de lo más recomendable para portugalujos, habitantes del Gran Bilbao e incluso turistas que quieran conocer más en profundidad la Noble Villa. Concluye el 28 de febrero así que aún quedan unos días para descubrirla.

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey

Hay libros que llegan a tu vida de la forma más curiosa y que, probablemente, nunca pensases que fueses a leer y, mucho menos, que te fuesen a gustar. El ejemplo perfecto es ‘The Guernsey literary and potato peel pie society’, que en castellano se ha publicado bajo el título de ‘La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey’.

Un título original para un libro original. Pero empecemos por el principio. Corría el año 2014 y estaba de visita en mi adorada NY. Una de mis aficiones en cualquier viaje es acercarme a una librería a descubrir novedades e, incluso, algunos chollos. En Londres las tiendas de Oxfam son una auténtica maravilla, porque ofrecen multitud de opciones de segunda mano. En NY me costó bastante más encontrar algo similar, pero hallé su versión americana (sin la vertiente solidaria) en Book Off.

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Estaba inmersa en decidir cuáles serían mis compras seleccionadas, teniendo en cuenta las limitaciones de espacio y peso del equipaje, cuando se me acercó una señora mayor con ‘The Guernsey literary and potato peel pie society’ en la mano y me dijo que “tenía que comprarlo porque era su libro preferido”. Mi corta experiencia con los estadounidenses me ha llevado a la conclusión de que son una sociedad directa a la hora de relacionarse…

El caso es que picó mi curiosidad y, tras leer la contraportada y comprobar que costaba un dólar, decidí que iba a ser una de mis adquisiciones del día. No ha sido hasta 2017 cuando me he animado a abordarlo y tengo que lamentar no tener forma de contactar con la señora para agradecerle la recomendación.the-guernsey-literary-and-potato-peel-pie-societyPublicada en 2008 la obra está firmada por Mary Ann Shaffer y su sobrina Annie Barrows. Era la primera creación de Shaffer, tras una vida dedicada a los libros, ya que trabajó como editora y en librerías y bibliotecas. En 2006 consiguió que aceptasen publicarla, pero querían que hiciese diversos cambios y, para entonces, su salud estaba muy deteriorada. Por ello, pidió ayuda con las modificaciones a su sobrina, la escritora de libros infantiles Annie Barrows. Desgraciadamente, Shaffer falleció meses antes de que la novela viese la luz.

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Redactada íntegramente en forma de cartas, notas y telegramas, que se envían unos personajes a otros, describe la ocupación nazi en las Islas del Canal (Channel Islands en inglés). Se trata de un archipiélago situado en el canal de la Mancha con unos 150.000 habitantes y que depende de la Corona Británica, pese a no formar parte del Reino Unido. Reconozco que desconocía su existencia antes de leer el libro. Una muestra más de cuántos lugares descubrimos gracias a la lectura.

El punto de partida de la historia comienza justo al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Europa está devastada y las heridas aún abiertas cuando la escritora inglesa Juliet Ashton empieza,de la forma más curiosa, a cartearse con Dawsey Adams, habitante de la isla de Guernsey. A través de él conocerá a un grupo de personas que le relatarán los duros años sufridos en manos de los nazis y cómo la creación de una peculiar sociedad literaria les ha ayudado a afrontarlos.la-sociedad-literaria-y-el-pastel-de-piel-de-patata-de-guernsey

Pese a lo que pueda parecer, no es una novela lacrimógena y, aunque sí hay algunos relatos duros, el tono general es positivo. Al estar escrita en cartas resulta muy ligera y engancha rápido. Llevan desde 2012 trabajando en su adaptación cinematográfica (para la que suenan diversos nombres).

Si tenéis ocasión no dudéis en adentraros en el mundo de Guernsey y los pintorescos miembros de su maravillosa sociedad literaria.

Lo mejor de 2016

El clásico de los clásicos de cada 31 de diciembre ya está aquí: el repaso a lo que ha dado de sí mi 2016 en viajes, libros y música. Pasen y lean.

Viajes

Además de ir un par de veces a la costa Mediterránea y de la escapadita de rigor a mi adoradísima Londres, el año me ha cundido bastante en materia de viajes. Mi estancia en Ginebra me ha permitido visitar la ciudad suiza y ver de cerca el Mont Blanc. Los Alpes son espectaculares y el pueblo de Chamonix tiene muchísimo encanto.

El buen tiempo me ha dejado redescubrir Venecia, que luce mejor con el sol invernal que con niebla y lluvia, y conocer Padova y Verona. Por si fuera poco, 2016 me ha servido para sacarme la espinita y llegar (a la segunda va la vencida) a Ámsterdam. La ciudad es muy agradable, con sus canales y sus barcazas, aunque lo que me ha enamorado han sido sus pueblecitos de alrededor: molinos impresionantes, casitas de pescadores… Una preciosidad.

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Uno de mis propósitos era cambiar de continente en algún punto del año y lo conseguí, de la forma más inesperada, con un viajecito a la Rivera Maya mexicana. Playas tan impresionantes e idílicas como uno pudiera esperar combinadas con multitud de ruinas históricas. Muy recomendable.

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Libros

Prácticamente he leído lo mismo que en 2015 y entre lo que más me ha gustado tengo dos nuevas recomendaciones de autoras recién descubiertas. ‘Hijas de la luz del Norte’ de Christine Kabus nos traslada al norte de Noruega con dos protagonistas, en dos épocas distintas, cuyas historias va intercalando. Es un poco estilo Sarah Lark, pero con menos giros inesperados y menos culebrón.

‘The teashop on the corner’ de Milly Johnson reúne, alrededor de una adorable tienda/cafetería, a diversos personajes que se enfrentan a puntos cruciales de sus vidas. Muy coral y muy bonita.

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En el ámbito navideño estoy inmersa en ‘La huella de un beso’ de Daniel Glattauer. Un perro de lo más peculiar será el causante de la unión entre los protagonistas, una pareja que no acaba de encajar en los estándares de lo convencional.

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Música

No soy seguidora habitual de Manuel Carrasco, pero tras acudir a su concierto de la gira ‘Bailar el viento’ quedé muy sorprendida con su directo. Suena muy bien, deja ver que es un gran músico y compositor y tuvo un guiño especial con Santurtzi.

Mi querido Melendi acaba de lanzar ‘Quítate las gafas’ y aún estoy empezando a escucharlo. De momento, me gusta lo que voy descubriendo. Buenas letras y el single ‘Desde que estamos juntos’ supone un cambio de estilo total. En primavera vendrá en directo y espero estar allí.

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En definitiva, 2016 ha sido un año más positivo que negativo. Bastantes viajes a destinos inesperados y cambios vitales para mejor. En cuanto a lo negativo he aprendido que hay personas que es mejor sacar de tu vida y parafraseando a David de María desearles “tanta paz te lleves como calma me dejaste”.

Me despido con una viñeta de Peanuts porque a mí, como a Lucy, a veces tampoco me da la vida.

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¡Feliz 2017!

De Amores minúsculos y Cabaret

La oferta teatral de Bilbao cada vez es más amplia y no sólo durante la Aste Nagusia. Sin ir más lejos este otoño he asistido a dos obras muy interesantes y distintas entre sí.

Amores minúsculos

En octubre llegó al Campos Eliseos esta comedia romántica basada en un cómic. Jaime es un escritor en busca de inspiración que conoce a Eva, quien revolucionará su vida. Su compañero de piso Nacho es un dibujante que se cruza a menudo en el parque con David. Laura es amiga de Nacho y coincide con el “famoso” Carlos por el que se siente obnubilada.

Tres historias de amor incipientes cuya evolución iremos conociendo. Una trama muy amable, ligera e ideal para los amantes del género.

ImprimirCabaret

El clásico musical protagonizado, en esta ocasión, por Cristina Castaño (‘La que se avecina’) y Alejandro Tous (‘Yo soy Bea’). Se representa hasta el 30 de diciembre en el Arriaga. Pese a su enorme fama no lo había visto aún y tampoco conocía el argumento.

Un cabaret en el Berlín de los años 30 y un mundo de libertad y desenfreno, con personajes sin un rumbo muy claro, que se ve amenazado por la llegada de los nazis al poder. Entretenido y con un regusto un tanto amargo. Recomendable, pero muy lejos de mi adoradísima ‘Wicked‘.

cabaret

De cascadas

No sé qué tienen las masas de agua en movimiento que te dejan hechizado mirándolas. Uno se queda obnubilado observando las olas rompiendo en la costa y las corrientes de los arroyos y ríos. Es una sensación de lo más relajante.

Cuando esos ríos y arroyos encuentran un desnivel en su cauce y provocan espectaculares saltos de agua tenemos lo que denominamos cascada. Es tal la atracción que generan que se convierten en auténticos lugares de peregrinaje. Hoy voy a presentar dos que merece la pena visitar. Ideales para una excursión de otoño.

Nacimiento del río Asón

Mi Cantabria infinita no es sólo costa, también tiene un interior digno de descubrir. En el municipio de Soba nace el río Asón, que desemboca en el Cantábrico, y no nace de una forma cualquiera sino que lo hace con una cascada de 70 metros de caída.

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Para verla de cerca hay que recorrer una ruta que parte desde el pueblo de Asón, en el valle de Soba.El camino no es especialmente largo, es relativamente llano y discurre por un paisaje espectacular, pero, en contra de lo que afirma el común de los mortales, no me parece tan sencillo.

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Acudimos en primavera, una época muy buena porque el río baja con mucho caudal, aunque, al mismo tiempo, ese caudal provoca que no se pueda acceder por el camino más largo y fácil, sino que haya que elegir un sendero más corto y complicado. Tuve que hacer uso de mi muy limitada destreza entre rocas (lo justo para ir lenta cual tortuga, pero sin caerme) para acercarme a la cascada.

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Cascadas de Tobera

Si el nacimiento del Asón era una senda más complicada de lo que parecía, aquí tenemos todo lo contrario. Ponemos rumbo a Burgos y, concretamente, al municipio de Frías para descubrir el pueblo de Tobera. En un radio de un kilómetro tenemos múltiples cascadas originadas por el río Molinar. Admito que ni los metros de caída, ni el entorno hacen que sean tan espectaculares como la cántabra, aunque sí que son dignas de verse.

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Además, Tobera posee la preciosa ermita de Santa María de la Hoz, del siglo XIII y mimetizada con su entorno. Tampoco se puede dejar de visitar el municipio al que pertenece: Frías, la ciudad más pequeña de España. Con sus casas colgadas y su castillo medieval está catalogado, merecidamente, como uno de los pueblos más bonitos del país.

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Cascadas más salvajes o un poco más urbanas, pero todas ideales para una escapada y desconectar de la rutina.