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El Camino Lebaniego

Un fin de semana del pasado enero visité, por primera vez, la zona de Potes. Pese a vivir relativamente cerca nunca había recorrido esta preciosa parte de Cantabria. La escapada me sirvió para descubrir un camino hasta entonces desconocido: el Camino Lebaniego.

El Monasterio de Santo Toribio de Liébana celebra, desde 1512, el Año Santo Lebaniego siempre que el 16 de abril, festividad de Santo Toribio, cae en domingo. El honor de celebrar el Año Jubilar, únicamente compartido desde la Edad Media con Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela, es debido a que conserva el trozo más grande de la Cruz de Cristo, el Lignum Crucis. En abril de 2017 ha dado comienzo un nuevo Año Lebaniego.

La Lebaniega, nombre de la credencial, se obtiene tras recorrer los sesenta y tantos kilómetros que separan San Vicente de la Barquera de Santo Toribio de Liébana.

Tras realizar en 2015 los últimos ciento y pico kilómetros del Camino de Santiago, y obtener la Compostelana, el Camino Lebaniego me pareció un plan perfecto. La distancia geográfica nos permitía desplazarnos a San Vicente una mañana de sábado y andar ese día, el domingo y el lunes. Así lo hicimos aprovechando el festivo del 1 de mayo.

Como en todas mis grandes ideas me encanta de rodearme de gente tan entusiasta como yo. En esta ocasión el equipo lo formamos Kris, con la que ya había peregrinado hasta Santiago; Sendoa, que la anterior vez se quedó con las ganas; e Irati, que ha sido todo un descubrimiento en lo que a estar en forma se refiere.

Camino Lebaniego Etapa 1 Peregrinos

He de admitir que, la experiencia, hizo que Kris y yo fuésemos relativamente tranquilas, aunque la realidad demostró que el Camino Lebaniego es bastante más duro que las etapas gallegas. No obstante, la actitud positiva mantenida por el grupo en general fue clave para que continuásemos de buen humor y alcanzásemos nuestro objetivo.

Dividimos las etapas basándonos en el desnivel (dejando menos kilómetros para la etapa con mayor desnivel) y los alojamientos. En la primera recorrimos los casi 30 kilómetros que separan San Vicente de la Barquera de Quintanilla.

El municipio del que es originario Bustamante nos recibió con sol, y así se mantuvo todo el día, lo que agradecimos enormemente.

Camino Lebaniego Etapa 1 San Vicente de la Barquera

Los kilómetros que acompañan la senda fluvial del Nansa son de una gran belleza, aunque nos perdimos (en general es un camino bastante peor indicado que el de Santiago) y acabamos andando más de la cuenta en una etapa de por sí larga.

Camino Lebaniego Etapa 1 Senda Fluvial Nansa

Hicimos la primera noche en Quintanilla en una pensión, en la que también cenamos, desayunamos y descansamos perfectamente. Así, el domingo salimos preparados para la segunda etapa, que llega hasta Cabañes. Y aquí empezaron nuestros problemas…

Prácticamente no dejó de llover en todo el día. Llevábamos chubasquero, pero es terriblemente molesto que no pare de lloverte encima. Además, esto provocó auténticos barrizales en diversas partes del camino.

Camino Lebaniego Etapa 2 Quintana Cabañes

Concretamente, el tramo entre Cicera y Lebeña fue absolutamente infernal. Descrito en la web del Gobierno de Cantabria como “un bosque de robles, hayas con ejemplares milenarios” la realidad es que es una de las partes con mayor desnivel (la etapa en sí tiene más de 1.000 metros de desnivel) y en la que, literalmente, no hay camino, sino que más bien hay que escalar con un precipicio al otro lado. Una joyita.

Camino Lebaniego Etapa 2 Quintana Cabañes 2

Afortunadamente, después de la tormenta siempre llega la calma (como bien canta Alejandro Sanz) y al llegar a Lebeña paró de llover, lo que nos permitió apreciar tanto el pueblo como la iglesia Santa María de Lebeña, construida en el año 925.

Camino Lebaniego Etapa 2 Quintana Cabañes 3

Nos quedaba un último esfuerzo hasta alcanzar Cabañes y el tiempo nos dio una tregua y nos permitió admirar un bonito arcoíris y ver las cumbres lejanas con sus nieves.

Camino Lebaniego Etapa 2 Quintana Cabañes 4

Hicimos noche en el albergue de Cabañes, que estaba saturadísimo de peregrinos lo que nos impidió estar cómodos.

El lunes emprendimos la última etapa. Únicamente eran 13 kilómetros hasta Santo Toribio y el sol volvió a brillar. El paisaje de los Picos de Europa con buen tiempo es una auténtica delicia.

Camino Lebaniego Etapa 3 Cabañes Santo Toribio

No faltaron tampoco alegres animalillos que se nos cruzaban o nos miraban sorprendidos.

Camino Lebaniego Etapa 3 Cabañes Santo Toribio 2

Finalmente, llegamos a la Puerta del Perdón de Santo Toribio de Liébana para encontrarla… cerrada, porque los monjes estaban en su hora de la comida. Esperamos pacientemente y entramos, besamos el Lignum Crucis y recibimos la Lebaniega.

Camino Lebaniego Etapa 3 Santo Toribio de Liébana Puerta del Perdón

Tras nuestra peregrinación si me preguntasen: ¿merece la pena el Camino Lebaniego? La respuesta sería que sí. Sus paisajes son impresionantes, los pueblos por los que pasa son bonitos y la satisfacción de haberlo hecho es grande. Pese a todo hay que estar mentalizados para muchos tramos con un desnivel importante.

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De cascadas

No sé qué tienen las masas de agua en movimiento que te dejan hechizado mirándolas. Uno se queda obnubilado observando las olas rompiendo en la costa y las corrientes de los arroyos y ríos. Es una sensación de lo más relajante.

Cuando esos ríos y arroyos encuentran un desnivel en su cauce y provocan espectaculares saltos de agua tenemos lo que denominamos cascada. Es tal la atracción que generan que se convierten en auténticos lugares de peregrinaje. Hoy voy a presentar dos que merece la pena visitar. Ideales para una excursión de otoño.

Nacimiento del río Asón

Mi Cantabria infinita no es sólo costa, también tiene un interior digno de descubrir. En el municipio de Soba nace el río Asón, que desemboca en el Cantábrico, y no nace de una forma cualquiera sino que lo hace con una cascada de 70 metros de caída.

nacimiento-del-rio-ason

Para verla de cerca hay que recorrer una ruta que parte desde el pueblo de Asón, en el valle de Soba.El camino no es especialmente largo, es relativamente llano y discurre por un paisaje espectacular, pero, en contra de lo que afirma el común de los mortales, no me parece tan sencillo.

nacimiento-del-rio-ason-paisaje

Acudimos en primavera, una época muy buena porque el río baja con mucho caudal, aunque, al mismo tiempo, ese caudal provoca que no se pueda acceder por el camino más largo y fácil, sino que haya que elegir un sendero más corto y complicado. Tuve que hacer uso de mi muy limitada destreza entre rocas (lo justo para ir lenta cual tortuga, pero sin caerme) para acercarme a la cascada.

nacimiento-del-rio-ason-cascada

Cascadas de Tobera

Si el nacimiento del Asón era una senda más complicada de lo que parecía, aquí tenemos todo lo contrario. Ponemos rumbo a Burgos y, concretamente, al municipio de Frías para descubrir el pueblo de Tobera. En un radio de un kilómetro tenemos múltiples cascadas originadas por el río Molinar. Admito que ni los metros de caída, ni el entorno hacen que sean tan espectaculares como la cántabra, aunque sí que son dignas de verse.

cascadas-de-tobera

Además, Tobera posee la preciosa ermita de Santa María de la Hoz, del siglo XIII y mimetizada con su entorno. Tampoco se puede dejar de visitar el municipio al que pertenece: Frías, la ciudad más pequeña de España. Con sus casas colgadas y su castillo medieval está catalogado, merecidamente, como uno de los pueblos más bonitos del país.

ermita-de-santa-maria-de-la-hoz-castillo-de-frias

Cascadas más salvajes o un poco más urbanas, pero todas ideales para una escapada y desconectar de la rutina.

De cuevas y radio

El 19 de marzo es uno de esos festivos que los vascos tenemos dependiendo del año. En 2015 nos ha tocado y, además, cae un jueves, día ideal para hacer un puente. No obstante, para aquellos que no han podido, o querido, invertir su jornada del viernes, siempre hay opciones que permiten hacer algo distinto y romper con la rutina.

Últimamente he estado de lo más cultural así que mi propuesta es visitar una de estas dos exposiciones, con sus respectivos alrededores. Nada tienen en común salvo que ambas resultan interesantes y didácticas.

Museo de Altamira

Santillana del Mar, Cantabria

Este museo se sitúa a las afueras del precioso municipio cántabro de Santillana del Mar. Se creó en 1979 para dar a conocer y conservar la cueva de Altamira, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1985,por ser el primer lugar en el mundo en el que se identificó la existencia de Arte Rupestre del Paleolítico superior.

Definida como “La Real Academia de Arte Rupestre” por sus pinturas de bisontes, caballos, ciervos… estuvo habitada entre hace 35.000 y 13.000 años. Su estado de conservación es frágil debido al elevado número de visitantes, que en 1973 llegó a alcanzar los 174.000, se decidió cerrar la cueva al público. Se encuentra cerrada desde 2002 y, durante el último año, se han limitado las visitas a cinco personas a la semana y, actualmente, se está analizando el impacto de las mismas.

Para permitir al público que siguiese disfrutando de las pinturas se creó la Neocueva, una reproducción tridimensional de la cueva de Altamira. Además, hay una exposición permanente dedicada a la cultura de los grupos de cazadores recolectores que durante el Paleolítico superior poblaron Europa.

Una excursión que englobe una visita a la cueva, un paseo por Santillana del Mar y por la cercana Comillas, y una degustación de dulces típicos cántabros, como la quesada Pasiega, es un plan perfecto para acercarse un poco más a mi Cantabria infinita.

Cueva de Altamira

Turn on the radio

Museo Artium, Vitoria-Gasteiz

El museo de arte contemporáneo de Vitoria-Gasteiz acoge, hasta el 22 de marzo,”Turn on the radio“, una exposición gratuita que realiza un viaje por los sonidos y el arte de los últimos 90 años.

Con motivo del 90 aniversario de Radio San Sebastián y del 30 aniversario de Cadena SER Vitoria, la emisora radiofónica ha cedido parte de su archivo sonoro que, combinado con las obras de la colección del Artium, sirve para hacer un recorrido a la historia más actual.

Es impactante escuchar acontecimientos como la primera emisión de radio en España, el parte oficial del fin de la Guerra Civil y la muerte de Franco, junto con otros que recuerdo haber vivido como el asesinato de Miguel Ángel Blanco, la inauguración del Guggenheim en Bilbao y los atentados del 11S y del 11M. Además, la exposición llega prácticamente hasta el presente con audios del inicio de la crisis económica global, el cese de la violencia de ETA y el 15M.

Una mirada atrás a la actualidad más cercana que sirve de excusa para dar una vuelta por Vitoria-Gasteiz cuyo casco histórico merece la pena ver.

Turn on the radio

 

Cantabria infinita

Viajar y vivir en diversos sitios ayuda a apreciar la belleza de lo distinto y provoca, incluso, que llegues a enamorarte de alguno de esos lugares, como me pasa con Londres y Nueva York.

Sin embargo, como bien dice la frase de Dorothy en ‘El mago de Oz’, “There’s no place like home“.

No es de extrañar que Bustamante, en su primer disco, dedicase una canción a “su Cantabria” porque mi Comunidad de adopción (de la que el ex triunfito es originario) tiene múltiples encantos. La calidad de la letra del tema es cuestionable, pero de lo que no hay duda es de que Cantabria, con sus verdes montañas, que terminan en salvajes playas, sus medianas ciudades y sus pueblos es espectacular.

La región es desconocida para el turismo de masas (debido, entre otras cosas, a su lluvioso clima) y ese es, precisamente, su principal atractivo. No obstante, más cerca de lo que parece, hay tesoros escondidos que merece la pena descubrir.

Ermita de la Virgen de las Nieves

La patrona de Guriezo, cuyo día se conmemora el 5 de agosto con una romería, se sitúa a 778 metros de altitud, lo que ofrece una panorámica del Valle y los municipios limítrofes.

Cuenta la leyenda que los pastores de la zona querían construir la Ermita más abajo, pero, por las noches, la Virgen subía las piedras con unos bueyes negros. Sea por providencia divina o no el hecho es que su acceso, cuesta arriba y entre rocas, no es el más sencillo, aunque las vistas compensan el esfuerzo.

Ermita de la Virgen de las Nieves

Embalse de El Juncal

La Ermita de la Virgen de las Nieves permite divisar este embalse, con una presa construida en 1930, que se encuentra también en Guriezo.

No es excesivamente grande (tiene una superficie de 18 ha y una capacidad de 2 hm3) y su principal atractivo reside en su paisaje, ya que está rodeado de bosques y montañas.

Embalse de El Juncal

El Inmaculado Corazón de María

En lo alto del monte en Castro-Urdiales se halla esta escultura, fácilmente visible desde la A-8, especialmente de noche gracias a su cuidada iluminación.

Conocida popularmente como “la Virgen” fue construida en 1956, por iniciativa del cura cleritiano Teodoro San Martín (“Padre Pitillo”), y restaurada en 1996 por el Ayuntamiento de Castro-Urdiales. Desde sus pies puede admirarse todo el núcleo del municipio.

Virgen de Castro Urdiales