Verano de contrastes: de Cádiz a Londres

¿Qué tienen que ver Cádiz y Londres? A priori más bien poco y, sin embargo, ambos eran destinos que ya había visitado y han vuelto a ser los elegidos para mis vacaciones veraniegas de este año.

Admitiré que hubiese preferido un viaje más lejano o exótico, pero, pese a todo, he disfrutado enormemente de ambas y he descubierto múltiples rincones nuevos.

Lograr juntarte con tres amigas de toda la vida para hacer una escapada es, teniendo en cuenta nuestras agendas, prácticamente misión imposible. No obstante, cuando menos planeas las cosas es cuando mejor salen y así surgió, como de la nada, esta idea.

En mi primera visita a Cádiz, en 2014, conocí Conil de la Frontera, Zahara de los Atunes y, muy fugazmente, la capital y el Puerto de Santa María. Este año no he repetido ninguno de los anteriores así que todo han sido novedades.

Nos alojamos en un coqueto apartamento de Rota y desde allí hicimos excursiones a las cercanas Sanlúcar de Barrameda, para degustar sus deliciosas gambas; y Chipiona, donde el monumento a Rocío Jurado fue parada obligada.

Sanlúcar de Barrameda - Chipiona

También nos bronceamos en las playas de Tarifa, entre viento, barros y tablas de windsurf y kite surf; y en las recogidas calas de Roche.

Tarifa

Y disfrutamos de la luz y la puesta de sol del precioso Vejer de la Frontera.

Vejer de la Frontera

Tras Cádiz, pasando unos días por casa, que siempre es necesario, le llegó el turno a Londres, mi ciudad adorada. El verano allí es, como en el norte, imprevisible y en cuestión de días pasamos del calor sofocante al frío otoñal.

Siempre digo, y me reafirmo, que es un lugar con una infinidad de cosas por descubrir. Este año, aparte de los clásicos de siempre, en los que incluso repetimos una tercera vez el musical de los musicales, ‘Wicked’, añadimos una visita al museo de Historia Natural. Sus dinosaurios me resultaron especialmente impresionantes.

Museo de Historia Natural de Londres

Además, vi desde abajo el “pirulí” de la City y descubrí una tienda maravillosa de vestidos, estilo pin-up, llamada Collectif, en Spitalfields Market.

Pirulí de la City de Londres

Para terminar, una curiosidad, nunca me había planteado qué eran estas preciosas casas, ubicadas al lado de Regent St., son, nada más y nada menos, que el centro comercial Liberty. Merece la pena recorrerlo por dentro.

Centro comercial Liberty de Londres

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El Camino Lebaniego

Un fin de semana del pasado enero visité, por primera vez, la zona de Potes. Pese a vivir relativamente cerca nunca había recorrido esta preciosa parte de Cantabria. La escapada me sirvió para descubrir un camino hasta entonces desconocido: el Camino Lebaniego.

El Monasterio de Santo Toribio de Liébana celebra, desde 1512, el Año Santo Lebaniego siempre que el 16 de abril, festividad de Santo Toribio, cae en domingo. El honor de celebrar el Año Jubilar, únicamente compartido desde la Edad Media con Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela, es debido a que conserva el trozo más grande de la Cruz de Cristo, el Lignum Crucis. En abril de 2017 ha dado comienzo un nuevo Año Lebaniego.

La Lebaniega, nombre de la credencial, se obtiene tras recorrer los sesenta y tantos kilómetros que separan San Vicente de la Barquera de Santo Toribio de Liébana.

Tras realizar en 2015 los últimos ciento y pico kilómetros del Camino de Santiago, y obtener la Compostelana, el Camino Lebaniego me pareció un plan perfecto. La distancia geográfica nos permitía desplazarnos a San Vicente una mañana de sábado y andar ese día, el domingo y el lunes. Así lo hicimos aprovechando el festivo del 1 de mayo.

Como en todas mis grandes ideas me encanta de rodearme de gente tan entusiasta como yo. En esta ocasión el equipo lo formamos Kris, con la que ya había peregrinado hasta Santiago; Sendoa, que la anterior vez se quedó con las ganas; e Irati, que ha sido todo un descubrimiento en lo que a estar en forma se refiere.

Camino Lebaniego Etapa 1 Peregrinos

He de admitir que, la experiencia, hizo que Kris y yo fuésemos relativamente tranquilas, aunque la realidad demostró que el Camino Lebaniego es bastante más duro que las etapas gallegas. No obstante, la actitud positiva mantenida por el grupo en general fue clave para que continuásemos de buen humor y alcanzásemos nuestro objetivo.

Dividimos las etapas basándonos en el desnivel (dejando menos kilómetros para la etapa con mayor desnivel) y los alojamientos. En la primera recorrimos los casi 30 kilómetros que separan San Vicente de la Barquera de Quintanilla.

El municipio del que es originario Bustamante nos recibió con sol, y así se mantuvo todo el día, lo que agradecimos enormemente.

Camino Lebaniego Etapa 1 San Vicente de la Barquera

Los kilómetros que acompañan la senda fluvial del Nansa son de una gran belleza, aunque nos perdimos (en general es un camino bastante peor indicado que el de Santiago) y acabamos andando más de la cuenta en una etapa de por sí larga.

Camino Lebaniego Etapa 1 Senda Fluvial Nansa

Hicimos la primera noche en Quintanilla en una pensión, en la que también cenamos, desayunamos y descansamos perfectamente. Así, el domingo salimos preparados para la segunda etapa, que llega hasta Cabañes. Y aquí empezaron nuestros problemas…

Prácticamente no dejó de llover en todo el día. Llevábamos chubasquero, pero es terriblemente molesto que no pare de lloverte encima. Además, esto provocó auténticos barrizales en diversas partes del camino.

Camino Lebaniego Etapa 2 Quintana Cabañes

Concretamente, el tramo entre Cicera y Lebeña fue absolutamente infernal. Descrito en la web del Gobierno de Cantabria como “un bosque de robles, hayas con ejemplares milenarios” la realidad es que es una de las partes con mayor desnivel (la etapa en sí tiene más de 1.000 metros de desnivel) y en la que, literalmente, no hay camino, sino que más bien hay que escalar con un precipicio al otro lado. Una joyita.

Camino Lebaniego Etapa 2 Quintana Cabañes 2

Afortunadamente, después de la tormenta siempre llega la calma (como bien canta Alejandro Sanz) y al llegar a Lebeña paró de llover, lo que nos permitió apreciar tanto el pueblo como la iglesia Santa María de Lebeña, construida en el año 925.

Camino Lebaniego Etapa 2 Quintana Cabañes 3

Nos quedaba un último esfuerzo hasta alcanzar Cabañes y el tiempo nos dio una tregua y nos permitió admirar un bonito arcoíris y ver las cumbres lejanas con sus nieves.

Camino Lebaniego Etapa 2 Quintana Cabañes 4

Hicimos noche en el albergue de Cabañes, que estaba saturadísimo de peregrinos lo que nos impidió estar cómodos.

El lunes emprendimos la última etapa. Únicamente eran 13 kilómetros hasta Santo Toribio y el sol volvió a brillar. El paisaje de los Picos de Europa con buen tiempo es una auténtica delicia.

Camino Lebaniego Etapa 3 Cabañes Santo Toribio

No faltaron tampoco alegres animalillos que se nos cruzaban o nos miraban sorprendidos.

Camino Lebaniego Etapa 3 Cabañes Santo Toribio 2

Finalmente, llegamos a la Puerta del Perdón de Santo Toribio de Liébana para encontrarla… cerrada, porque los monjes estaban en su hora de la comida. Esperamos pacientemente y entramos, besamos el Lignum Crucis y recibimos la Lebaniega.

Camino Lebaniego Etapa 3 Santo Toribio de Liébana Puerta del Perdón

Tras nuestra peregrinación si me preguntasen: ¿merece la pena el Camino Lebaniego? La respuesta sería que sí. Sus paisajes son impresionantes, los pueblos por los que pasa son bonitos y la satisfacción de haberlo hecho es grande. Pese a todo hay que estar mentalizados para muchos tramos con un desnivel importante.

Abuelos

La semana pasada descubrí que existe el “Día de los Abuelos” y que se celebra el 26 de julio porque es el día que la Iglesia conmemora las figuras de san Joaquín y santa Ana, padres de la virgen María y abuelos de Jesús.

No voy a entrar a valorar la infinita cantidad de “días de” que existen en la actualidad, ya que el tema daría, por sí sólo, para otra entrada. Pero sí me gustaría unirme a la causa, porque siempre he creído que los abuelos desempeñan un papel fundamental en las vidas de sus nietos.

He sido muy afortunada por poder convivir y crecer con mis cuatro abuelos y este es mi pequeño homenaje a ellos.

Catalina y Eugenio y Marina y Julio

Por parte paterna mi abuelo Julio emigró de Galicia bastante joven para labrarse un futuro mejor. Recaló en Sestao donde conoció a mi abuela Marina y encontró trabajo en el astillero La Naval, en el que desarrolló toda su carrera profesional.

Julio y Marina eran una de esas parejas que se complementan. Él es de naturaleza callada y ella compensaba sobradamente sus silencios.

Aficionada a viajar, a la moda y sociable por naturaleza era la salsa de todas las fiestas. Hubiese disfrutado enormemente la época actual con la capacidad de movernos que tenemos. De ella he heredado mi tendencia a hacer preguntas de forma compulsiva (a veces parecen auténticos interrogatorios) y cierta afición por las telenovelas.

A sus ochenta y tantos años Julio sigue siendo un poco pesimista y una persona tremendamente interesada por la actualidad. Las tardes viendo Pasapalabra’ en su casa son dignas de experimentar, con momentos álgidos como su odiada prueba musical y el rosco final, que se emite a la vez que el inicio de su querido Teleberri en ETB2.

Marina y Julio

Por parte materna mis abuelos se conocieron porque eran vecinos en el mismo edificio de Sestao. Eugenio era una de las personas más pacientes que he conocido. De naturaleza tranquila y afable era difícil hacerlo enfadar.

Me gustaría poseer algo más de su capacidad de hacer frente a las adversidades y al sufrimiento con una actitud encomiable. Físicamente nos ha dejado, a mi madre y a mí, un color de piel envidiable.

Mi amama Catalina era un auténtico torbellino de altibajos emocionales que, en menor medida, yo también sufro. En sus días buenos el mundo era maravilloso y en los malos no había forma de sacarla de su negatividad. Compartimos un gusto por la moda un tanto extravagante, afición por ciertas series dramáticas y, sobre todo, gran parte de nuestro día a día. En su casa siempre había un plato de pasta en la mesa para los amigos que quisieras llevar.

Catalina y Eugenio

Desgraciadamente, Eugenio y Marina fallecieron cuando yo tenía 18 y 19 años, respectivamente, y Cata lo hizo cuando tenía 29 años. No hay día que no les eche de menos y que me pregunté qué opinarían ellos de un tema o de otro.

Sin embargo, y volviendo al inicio de mi entrada, he sido muy afortunada no sólo por tenerlos sino por convivir con ellos. He aprendido de sus historias, me he reído con sus salidas de tono (en general no se han caracterizado por un excesivo sentido de la diplomacia) y he compartido momentos inolvidables.

Recorriendo Florida: de los Cayos al Centro Espacial Kennedy

Lo prometido es deuda y después de relatar mis impresiones sobre Miami continuamos con mi periplo por el estado de Florida.

Reconozco que cuando decidimos viajar a esta zona de EE UU los Cayos no estaban dentro de mis prioridades a visitar, básicamente porque desconocía su existencia. Sin embargo, todos los blogs que leí y la gente que conocía que había estado allí los recomendaba y no sólo como excursión, sino al más puro estilo “road trip”. Por ello, decidimos reservar un par de jornadas y hacer caso a los expertos.

Paisaje Cayos

Tuvimos mala suerte con el tiempo, porque fueron los días que más llovió, pero la recomendación mereció la pena. Este archipiélago comienza unos 24 km al sur de Miami y termina en Key West (Cayo Hueso en castellano) la ciudad más habitada y situada a unos 150 km de Cuba (y a más de 250 km de Miami), lo que la convierte en el punto más meridional de EE UU.

Southernmost Point

Para llegar hasta allí recorres la Overseas Highway, con multitud de puentes que unen las diferentes islas. Al lado de la autopista puede apreciarse (lo veis a la derecha en la foto) el antiguo trazado del tren, actualmente destruido tras el huracán de 1935.

Road trip Cayos

La arquitectura de los Cayos no tiene nada que ver con la de Miami. Aquí imperan las construcciones estilo colonial en madera y los negocios que se han instalado han mantenido la estética. En estas fotos de Key West podéis observar, abajo a la izquierda, primero el Hard Rock Café y luego la tienda de Gap.

Key West

El idioma en el que se comunican es inglés, al contrario que en Miami donde el castellano campa a sus anchas, y el tipo de comercio y el ambiente de Duval Street, la calle más turística de Key West, es más refinado.

Hay música en directo en multitud de bares. Salimos a tomar unas cervezas y acabamos en el Willie T’s famoso porque su clientela cuelga billetes de dólar en las paredes y techos.

Bar dólar Key West

Sólo hay un problemilla con los Cayos y es lo terriblemente caro que resulta alojarse allí. Hay mucha oferta, porque es una zona muy turística, pero los precios son desorbitados. No obstante, merece la pena descubrirlos y uno es capaz de encontrar cosas tan adorables como estos buzones.

Buzones

Del archipiélago volvimos a tierra firme y pusimos rumbo a Orlando para visitar el Centro Espacial Kennedy, situado en Cabo Cañaveral. Desde 1968 es el principal Centro desde el que la NASA lanza a sus astronautas al espacio.

Centro Espacial Kennedy

Realizan un recorrido muy didáctico por la historia de la Agencia Espacial y también muestran (a lo lejos y desde un bus) en lo que están trabajando ahora. Resulta muy interesante y fácil de entender. Una de las actividades más recomendables fue el encuentro con un astronauta, en nuestro caso, Fred Gregory, en el que explica su experiencia espacial.

La sensación que queda es que la NASA ha vivido épocas mejores, debido a los recortes presupuestarios que sufre en la actualidad. Están centrados en los viajes turísticos espaciales (donde el dinero lo ponen empresas privadas) y en la llegada del hombre a Marte (algo que ven bastante lejano).

Atlantis

Hasta aquí la segunda parte de nuestra visita a Florida. Me queda pendiente la última, y más mágica, Disney World.

De Playmobil históricos y Barbies a la moda

Corro el riesgo de que con este título creáis que he vuelto a mi más tierna infancia, pero, más bien vengo a hablaros de un par de exposiciones la mar de interesantes. Llevo tiempo diciendo que sin salir de Bizkaia cada vez pueden verse cosas más atractivas y hoy traigo dos claros ejemplos.

El centro comercial Artea acoge, hasta el 3 de junio, un repaso a la historia de la moda con Barbie. Más de 80 muñecas que pueden admirarse, de forma gratuita, y divididas en distintas temáticas. Primero encontramos todas las épocas con sus peinados y accesorios. Por ejemplo, la antigua Grecia, el románico, el estilo goyesco, rococó e incluso el que han denominado ‘Titanic’, con vestuario clavadito a la película.

Antigua Grecia, Románico, Estilo Goyesco, Rococó, Titanic, Barbie Artea

Luego tenemos a los diseñadores internacionales. Me han gustado especialmente el genio Yves Saint Laurent y la elegancia de Chanel, combinados con propuestas más originales como el ángel de Victoria’s Secret y el clásico atemporal Burberry.

Yves Saint Laurent, Victoria's Secret, Chanel, Burberry Barbie Artea

A continuación damos paso al talento nacional de la mano de numerosos modistas que ya vistieron el año pasado a Nancy en la exposición que vi. Se ve que crear para muñecas está de moda. Concretamente destacaría la siempre colorida Agatha Ruiz de la Prada, el extremadamente elegantes Pertegaz, Carlos Blanco y Manuel Odriozola.

Agatha Ruiz de la Prada, Pertegaz, Carlos Blanco y Manuel Odriozola Barbie Artea

Por último, constatamos que han clavado algunas réplicas de actrices famosas como Audrey Hepburn, Penélope Cruz, Grace Kelly y J Lo. En definitiva, que merece la pena acercarse a Artea para ver estas y muchas otras de cerca.

Audrey Hepburn, Penelope Cruz, Grace Kelly, Jennifer Lopez Barbie Artea

La segunda exposición de la que quería hablaros está en pleno centro de Bilbao, al lado de La Alhóndiga y puede verse hasta el 8 de junio. El precio es de 5,95 € y el horario es de lunes a viernes de 16:30 a 20:30 y sábados y domingos de 10:30 a 20:30.

‘Clickeando por la historia’ está compuesta por 17 dioramas y más de 10.000 figuras de Playmobil. Que conste que siempre me han gustado estos muñecos, pero, desde que vi la muestra en Portugalete me declaré fan incondicional de las creaciones que pueden llegar a hacerse con ellos.

Empezamos nuestro viaje en la época de los dinosaurios y la prehistoria.

Dinosaurios - Prehistoria Playmobil Clickeando por la historia Bilbao

Y lo continuamos con épocas como el antigua Egipto con sus esfinges y pirámides.

Egipto Playmobil Clickeando por la historia Bilbao

El Imperio Romano con sus cuadrigas.

Roma Playmobil Clickeando por la historia Bilbao

La Edad Media y sus castillos y piratas.

Edad Media Playmobil Clickeando por la historia Bilbao

Los exploradores de los Polos y los pingüinos.

Exploradores Playmobil Clickeando por la historia Bilbao

Hasta llegar a mi época favorita: el Salvaje Oeste americano. Indios, rancheros, ferrocarril y un auténtico pueblo con su saloon.

Salvaje Oeste Playmobil Clickeando por la historia Bilbao

Finalmente llegamos al presente.

Presente Playmobil Clickeando por la historia Bilbao

Para culminar en un futuro que me recuerda a la saga de Star Wars.

Futuro Playmobil Clickeando por la historia Bilbao

En definitiva, una experiencia entretenidísima en la que nos veremos retados para buscar en cada diorama distintos objetos y personajes como Gandalf, un poni rosa, el mejor equipo del mundo, un McMenú, Alatriste y un lector del Marca. Sólo puedo decir que estuvimos cerca de hora y media para encontrarlos a todos.

Soy consciente de que esta entrada está absolutamente plagada de fotos, pero pretendía que os hicieseis una pequeña idea de lo que pude ver. No obstante, el mundo real siempre es más espectacular que el virtual por lo que os recomiendo que os acerquéis a ver ambas.

Miami, una ciudad de contrastes

Estados Unidos es un país que me atrae y, pese a eso, sólo había conseguido ir un par de veces a mi querida Nueva York. Esta Semana Santa he aprovechado para poner remedio a este problemilla y he hecho un viaje por Florida con paradas en Miami, los Cayos y Orlando.

La última parte, en Orlando, ha estado centrada en visitar el Centro Espacial Kennedy, situado en Cabo Cañaveral, y Disney World. Han sido tantas las cosas que hemos visto y las experiencias vividas que, en esta entrada, me voy a centrar sólo en Miami.

Miami es la ciudad más poblada del estado de Florida y una de las más populares en EE UU, especialmente para el mundo latino. Hay multitud de series, películas… situadas allí lo que, antes de ir, te da un idea de lo que vas a encontrar.

Personalmente esperaba un ambiente muy latino, con gente de aspecto menos refinado que en Nueva York. Tras visitarla diría que esto es cierto y a la vez no.

Ante todo me ha resultado una ciudad de contrastes, donde unas zonas poco o nada tienen que ver con otras. El centro, o como ellos lo llaman, el Downtown, son enormes rascacielos al más puro estilo neoyorkino. Sin embargo, intentar pasear por esta área es desolador: no había prácticamente un alma.

Downtown Miami

Me habían avisado de que en Miami la gente se mueve en coche. No hay metro y entender cómo funcionan las distintas líneas de buses es una tarea, cuando menos, compleja. Del aeropuerto al hotel no tuvimos problema en llegar, pero movernos por los diferentes barrios de la ciudad nos resultó misión imposible.

Si hablamos de barcos es otra historia. El puerto de Miami es el que mayor volumen de cruceros alberga de todo el mundo. Para muestra algunos de los barquitos que vimos.

Yates puerto de Miami

Allí precisamente cogimos uno, bastante menos lujoso que los de la foto, para hacer un recorrido por las islas y las mansiones de los famosos. No pondría la mano en el fuego porque pertenezcan a las personas que nos dijeron, aunque, sea quien sea el dueño, son espectaculares. En teoría estas son las de Gloria Estefan y Ricky Martin.

Mansiones Gloria Estefan y Ricky Martin

El ambiente latino se palpa en las calles de la ciudad. Sinceramente, hablando sólo castellano puedes sobrevivir tranquilamente porque la inmensa mayoría de los habitantes se defienden en nuestro idioma.

Es especialmente significativa la gran comunidad de exiliados e inmigrantes cubanos. Su presencia es tal que tienen un barrio bautizado Little Havana. Allí todo es más colorido, los señores mayores juegan en grupo al dominó y se come estupendamente, todo un lujo en Estados Unidos.

Little Habana

La zona más conocida es la famosa Miami Beach. Es una isla comunicada con la ciudad y, en palabras de los lugareños, es “la playa”. Con unos arenales kilométricos de agua azul turquesa las calles que las rodean son turísticas y de estilo Art Deco. No hay edificios especialmente altos, no construyen en primera línea de playa y tienen un paseo marítimo perfecto para andar en bici. Tengo que agradecerle a mi amiga Amaia la recomendación de alojarnos aquí porque resultó todo un acierto.

Miami Beach

En Miami Beach encontramos absolutamente todos los tópicos esperables: cochazos impresionantes usados para fardar, silicona por todas partes y mucha gente que va a la playa a exhibirse. Sin embargo, también hay gente de lo más discreta que compensa los excesos de sus compatriotas.

Miami Beach Art Decó

En esta isla está también una calle de tiendas y restaurantes muy recomendable llamada Lincoln Road.

Termino mi visita a la ciudad no sin antes hacer una pequeña pausa en los Everglades, un inmenso parque natural de humedales en el que habitan diversas especies, entre ellas, los temidos alligator. Reconozco que, durante nuestro paseo en barco, no vimos ninguno, pero eso no nos impidió disfrutar de la belleza del paisaje.

Everglades

Y hasta aquí Miami. Prometo volver con más relatos estadounidenses. See you later, alligator.

Madrileando

Después de mi adorada Londres, y con permiso de NY, Madrid es la ciudad que más me gusta para una escapada. La capital lo tiene todo: una oferta cultural, gastronómica y de ocio en general que ofrece al visitante múltiples posibilidades.

Si además tienes la suerte de residir a una distancia que te posibilita ir a pasar un fin de semana, y cuentas con geniales amigos que te sirven de guía y te acompañan, la combinación resultante es maravillosa y agotadora a partes iguales.

Aquí están mis últimos descubrimientos tras mi reciente escapadita.

De compras
Primark

Conocí Primark (más bien su vertiente irlandesa Penneys) en 2008 durante mi estancia en Cork y Dublín y mis compañeras de piso saben que fue mi pequeña perdición. El tema empeoró al volver a Portugalete y comprobar que abría en el centro comercial Ballonti, situado a un cuarto de hora andando de mi casa.

Cuando leí que iba a situar su tienda enseña en la Gran Vía madrileña supe que, tarde o temprano, la visitaría. Ha sido más bien tarde, ya que se inauguró en octubre de 2015, aunque las grandes colas de las que todo el mundo hablaba han provocado que me lo tomase con calma.

La espera ha merecido la pena. El edificio es espectacular, el surtido muy amplio y no estaba abarrotada, pese a ser sábado. Me llamó la atención que, en un golpe de marketing de lo más efectivo, han lanzado productos personalizados de Madrid. Sólo me queda encontrar la famosísima taza de Chip, de ‘La bella y la bestia’, para que mi felicidad sea completa, pero esa búsqueda la reanudaré en la Noble Villa.

Primark Gran Vía

De concierto
La noche de Cadena 100

Soy una fiel oyente de Cadena 100 y, muy especialmente, del programa matutino ‘Buenos días Javi y Mar’ que me lleva acompañando muchos años. Siempre me quedaba con ganas de acudir a uno de sus multitudinarios conciertos solidarios y este año he logrado mi objetivo.

La noche de Cadena 100 recaudó fondos para los niños sirios refugiados en Líbano y reunió a artistas como Nek (por el que no pasan los años y que nos deleitó con su clásico ‘Laura no está’), Estopa, mi adorado Melendi, La oreja de Van Gogh, Amaral, Vanesa Martín…

Especialmente recomendables, por su energía en el escenario, fueron Rosana y Rosario y también me sorprendió gratamente David Bisbal con dos remix de sus grandes éxitos, uno en clave más movida y otro de baladas.

La noche de Cadena 100

Restaurante
Alfredo’s

Antes de llevarme me prometieron “la mejor hamburguesa de toda España” y no tengo datos para comprobarlo, aunque, definitivamente, son hamburguesas buenísimas y a precios muy moderados. La carne hecha a la parrilla estaba sencillamente deliciosa y la decoración te transporta a los locales clásicos americanos.

Alfredo's

El sitio
Matadero

Llevaba tiempo oyendo hablar de este centro artístico que tan de moda se ha puesto y tenía ganas de visitarlo. El complejo es enorme y merece la pena sólo por ver cómo lo han rehabilitado conservando su esencia. Además, coincidió que había un mercado de productores con puestos de comida así que pudimos degustar especialidades como los mojos canarios y el clásico bocata de calamares.

Matadero