El mundo de las construcciones de Lego

Febrero va a ser instaurado en mi vida como el mes de las exposiciones y el culpable no es otro que el museo Rialia, de Portugalete. En 2016 fueron las Nancys a la moda, en 2017 la Noble Villa se recreó gracias a Playmobil y en 2018 redescubrí el universo de Star Wars.

2019 ha dado la bienvenida a Lego. De origen danés, fue fundada en 1932 y su nombre es la abreviatura de “leg godt”, que significa “jugar bien”. Esta exposición, que se puede visitar hasta el 22 de febrero por el módico precio de 2 euros la entrada de adulto, cuenta con más de 230.000 piezas y alrededor de 1.700 figuritas. Se ha realizado en colaboración con HispaBrick Magazine, revista gratuita elaborada por aficionados y dedicada a las construcciones de Lego.

Mi construcción favorita, como no podía ser de otra manera, es este adorable pueblo navideño.

navidad lego museo rialia nahia nebra

Diría que la más espectacular es esta ciudad que merece ser analizada con lupa.

ciudad lego museo rialia nahia nebra

En sus calles encontramos cosas tan curiosas como un astronauta en un tejado, a Marge de ‘Los Simpsons’, a policías montados en avestruces, un marciano parecido a los de ‘Toy Story’ e, incluso, al mismísimo Papa Noel.

detalles exposición lego museo rialia nahia nebra

Toda la exposición merece ser admirada en detalle y nos proponen hallar cinco figuras con el logo de HispaBrick que están perdidas. He de reconocer que varios niños que estaban a nuestro lado dieron con ellas antes que yo. Será que tienen la vista más entrenada…

En el apartado de construcciones históricas están el pueblo medieval y el salvaje Oeste americano.

pueblo medieval y salvaje oeste lego museo rialia nahia nebra

No podían faltar clásicos como ‘Star Wars’, con figuras más pequeñas y algunas, como el mítico Darth Vader, con un tamaño bastante más grande.

star wars lego museo rialia nahia nebra

Ni, por supuesto, la saga de ‘El señor de los anillos’.

el señor de los anillos lego museo rialia nahia nebra

Como curiosidad, hay un par de alusiones a Catalunya con los castellers y la Sagrada Familia.

castellers - sagrada familia - lego museo rialia - nahia nebra

Una exposición ideal para pasar un rato entretenido en estos días invernales.

 

 

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Moscú

Pocas veces un país me ha sorprendido tan gratamente como Rusia. Confieso que acudí con muchos prejuicios, tenía sensación de que iba a encontrar un lugar inseguro, dejado y no excesivamente avanzado.

Con estas premisas, ¿Qué me hizo elegir este destino? Unas buenas y económicas combinaciones de vuelo y unos días de vacaciones a finales de octubre; junto con la curiosidad por conocer un sitio que sabía que iba a ser muy distinto de cualquier otro que hubiese visto antes y que tenía una historia extensa y desconocida para mí.

Afortunadamente, los viajes sirven para desterrar prejuicios y descubrí un país con edificios y calles limpias y cuidadas, por las que se pasea con sensación de seguridad.

Dividimos nuestra visita entre Moscú y San Petersburgo y ambas ciudades son como la noche y el día. No podría condensar mi experiencia en una sola entrada por lo que, en esta, me centraré en la capital rusa y, más adelante, hablaré sobre San Petersburgo.

Con casi 12 millones de habitantes Moscú es la urbe más poblada de Rusia. Desde 1480, cuando Iván III de Rusia, “el Grande”, la proclamó capital del imperio, hasta 1712, cuando la recién creada San Petersburgo le arrebató el título, fue la ciudad más importante del país. En 1918, con la revolución soviética, Moscú recuperó la capitalidad.

La Plaza Roja es el centro y uno de los lugares imprescindibles de ver, tanto de noche como de día. El edificio rojo de la foto es el museo Estatal de Historia y el más claro es el centro comercial GUM. Merece la pena pasear por sus galerías y degustar la comida de sus restaurantes, que tienen unos precios asequibles.

plaza roja moscú - nahia nebra

La foto de la derecha está sacada desde el interior de la catedral de San Basilio. También ubicada en la Plaza Roja es un auténtico emblema de la ciudad. Fue mandada construir por Iván IV, “el Terrible”, el primer zar de Rusia, en conmemoración por la conquista del Kanato de Kazán.

Está situada fuera del Kremlin y, dice la leyenda, que Iván IV, “el Terrible”, quiso colocarla allí porque como el pueblo llano no podía acceder al Kremlin y contemplar sus catedrales, quería que pudieran admirar esta.

La otra gran catedral ortodoxa de Moscú, en este caso ya no en la Plaza Roja, es la de Cristo Salvador. Por fuera resulta imponente, aunque menos llamativa que la de San Basilio. Sin embargo, por dentro es mucho mejor visitar esta que, además, tiene la ventaja respecto a la de San Basilio, de que su entrada es gratuita.

catedral de san basilio - catedral de cristo el salvador - moscú - nahia nebra

Retornamos a la Plaza Roja para introducirnos al interior del Kremlin. Construido por orden de Iván III, “el Grande”, pasear por este conjunto de palacios y catedrales es, simplemente, espectacular.

kremlin - nahia nebra

Para terminar en la Plaza Roja también está el mausoleo de Lenin. La entrada es gratuita, esperando una cola en la calle eso sí, y la vista es un tanto espeluznante. Reconozco que salí un poco asustada. En esa misma zona se ve la necrópolis de la muralla del Kremlin, en la que están enterrados los líderes soviéticos, entre ellos, Stalin.

Hay dos imprescindibles más de Moscú que no dejan indiferente al viajero. Por una parte, el metro. Es el medio de transporte idóneo para moverte por la ciudad. Fue construido en la época soviética y diría que es el metro con más frecuencias en el que he montado. Está muy limpio y sus precios no son altos.

Además, muchas de las estaciones son auténticas obras de arte con vidrieras, esculturas, pinturas… la gran mayoría relacionadas con la época de la revolución.

metro moscú - nahia nebra

Por último, el antiguo Ministerio de Asuntos Exteriores soviético. Un claro ejemplo de la arquitectura de la época. Sólo plantarse delante del enorme edificio genera inquietud.

ministerio de asuntos exteriores moscú - nahia nebra

Lo mejor de 2018

Otro año acaba y… ¡qué año! El balance de 2018 ha sido inmejorable. Viajes maravillosos, gente sensacional, un nuevo y muy querido miembro en la familia y una boda muy nuestra. Todo ello sazonado con un poquito de estrés, para compensar tanta actividad positiva.

Viajes

Si por algo se han caracterizado mis últimos 12 meses es por los fantásticos viajes que he realizado. Empezamos con una vuelta al pasado en Irlanda y continuamos con una visita a la Costa Oeste de EE UU (ya os he descrito, aquí mismo, Las Vegas y Los Ángeles y, en mi otro blog Finileta, San Francisco).

Irlanda - Santa Monica - Nahia Nebra

Aún no me ha dado tiempo de contaros la grata sorpresa que ha supuesto Rusia y los contrastes fascinantes que descubrimos en Australia. Dejo pendientes ambas cosas para 2019.

Moscú - Ayers Rock - Nahia Nebra

Libros

Este año he leído y también releído. Hablaba, en junio, de adaptaciones de Jane Austen y, en agosto, de lo que enganchan los maoríes de Sarah Lark. En Australia devoré ‘La estación de las flores en llamas’ y me conquistó la primera parte de esta nueva trilogía.

Dos ideas de lectura para los próximos meses. Por una parte, ‘The love shack’, de Jane Costello, donde una pareja se dará cuenta de lo difícil que es comprar una casa. Por otra, ‘El sueño de Jeremy’, de Carole Matthews, donde se reflexiona sobre el estilo de vida urbano vs el campestre, y sobre la ambición por desarrollar una carrera profesional anteponiéndolo a la vida familiar.

The love shack - El sueño de Jeremy Nahia Nebra

Ahora mismo estoy en etapa navideña con ‘Something from Tifanny’s’ de Melissa Hill, en el que un anillo de compromiso, de la joyería por excelencia, cambiará la vida a dos parejas. Es pronto para hacer una valoración, aunque me cuesta entender las reacciones de los personajes.

Something from Tiffany's Nahia Nebra

Música y musicales

Melendi ha sacado nuevo disco ‘Ahora’ y, cómo no, ha tocado ir a verle. El éxito ‘Déjala que baile’, con Alejandro Sanz y Arkano, se ha convertido en todo un himno. En directo nunca defrauda, aunque eché de menos escuchar ‘Lo nuestro fue muy top’, que es divertidísima.

Los musicales han vuelto a mi vida de la mano de ‘La llamada’. Aún no había visto la película así que me sorprendió y fue irreverente y entretenida a partes iguales.

Ahora Melendi - La llamada el musical - Nahia Nebra

Parques temáticos

La felicidad absoluta se encuentra en los parques temáticos y este año he visitado nada menos que tres.

Estaré eternamente agradecida a mis amigas por sorprenderme llevándome a Disneyland Paris y ha sido impresionante conocer el primer Disneyland del mundo, en California. Además, tuvimos una suerte increíble, porque apenas sufrimos colas. Eso sí, aviso para navegantes, el primer castillo Disney es significativamente más pequeño que el del resto de parques.

También conocí los famosos Universal Studios. El tour merece la pena, sin duda, pero en las atracciones abusan demasiado del 3D.

Disneyland Paris - Universal Studios - Nahia Nebra

¿Qué le pido a 2019? Que sea igual que 2018 y agradezco a todos los que han contribuido a que mi año haya sido inolvidable.

Up Nahia Nebra

¡Feliz año nuevo! Os deseo mucha salud y mucho amor.

 

 

Link

Hace seis meses llegó a nuestras vidas Link. Sendoa y yo llevábamos tiempo hablando sobre la posibilidad de tener un perro. A él siempre le han encantado y a mí, que me han llegado a aterrorizar, me cambió la perspectiva Tina, la adorable perrita de mi amiga May.

Los dos queríamos y, a la vez, nos daba vértigo tomar la decisión porque entendíamos que supondría más trabajo y, sobre todo, adquirir una importante responsabilidad. Después de analizar detenidamente los pros y contras decidimos que sólo hay una vida y que es mejor lanzarse al vacío que quedarse con las ganas.

Siempre he tenido claro que si tenía perro o gato sería adoptado y no comprado, porque hay multitud de animales que merecen una segunda oportunidad. Así, a través del periódico conocimos a Zaunk, una empresa que ofrece servicios veterinarios, de adiestración… y que gestiona los perros y gatos abandonados que aparecen en distintos municipios vascos.

Zaunk iba a realizar, con los canes abandonados en Santurtzi, dos jornadas en el parque, para que los interesados los pudiesen conocer y preguntar todo tipo de dudas sobre el procedimiento. Nos acercamos como primer punto de contacto y nos gustó lo que vimos.

Un par de semanas después, concretamente el 2 de mayo, nos dirigimos a su sede, en Iurreta, con la decisión tomada. Queríamos un perro o perra (nos daba igual el género) que fuese adulto, ya que no teníamos experiencia en adiestrarlo, de carácter tranquilo y lo más pequeño posible.

Nos presentaron a Blas, que era un poco más grande de lo que buscábamos, pero sí cumplía el resto de requisitos.

Link Nahia Nebra

Sendoa le renombró Link, en honor al personaje del videojuego ‘La leyenda de Zelda’. Tiene entre año y medio y dos años, llevaba dos meses allí y lo habían encontrado en Sopela. Esta es toda la información que tenemos de su vida previa.

Sabemos que ha tenido relación con humanos, porque los primeros días estaba enormemente obsesionado con dar la patita todo el rato y a todo el mundo. Afortunadamente, lo sigue haciendo, pero no continuamente como al principio.

Link patita Nahia Nebra

Una de nuestras primeras decisiones fue raparlo, para poder desenredar bien sus nudos, y comprarle un chubasquero para los días de lluvia.

Link chubasquero Nahia Nebra

Estos meses han sido un entrenamiento exprés para adaptarnos nosotros a él y él a nosotros. Hemos hecho avances y, casi, no se marea en el coche; conoce su nombre; entiende cuál es su cama; y sube solo las escaleras hasta casa. Eso sí, si hay un perro con el que pueda jugar, como su amigo Sinxi, no nos hace ni caso.

Link y Sinxi Nahia Nebra

Reconozco que Sendoa es su referente, aunque le gusta apoyarse en mi lado de la cama para pedir que le acaricie.

Link cama Nahia Nebra

Y es que en casa Link es un auténtico peluche. Quitando un rodapié, al que la ha cogido inquina, respeta todos los muebles y adornos. Nunca ladra, ni gruñe y le encanta que le den mimos sin parar.

En la calle es juguetón cuando los perros son más pequeños que él o hembras, pero es un poco broncas con los de mayor tamaño. Eso, y su obsesión por tirar con todas sus fuerzas de la correa, son sus dos mayores inconvenientes.

Link taza Nahia Nebra

Link se ha convertido, tal y como dice la taza que nos han regalado, en el rey de nuestra casa y las de nuestras familias. Adoptarle es una de las mejores decisiones que hemos tomado y, aunque nos ha hecho adaptar nuestras rutinas y madrugar más, no podemos estar más contentos de tenerle con nosotros.

Los Ángeles

Casi cuatro millones de habitantes convierten a Los Ángeles en la segunda ciudad más poblada de EE. UU. Con un área metropolitana que roza los 19 millones de habitantes, Los Ángeles es todo lo opuesto a Nueva York: soleada, con un tráfico infernal y sin un centro claro.

Las opiniones que había recibido sobre Los Ángeles no eran excesivamente positivas. Sin embargo, tal y como me pasó con Las Vegas, quizá la falta de expectativas hizo que me sorprendiera gratamente.

Hay que admitir varias cosas de Los Ángeles: la primera, que sin un coche con GPS no eres nadie. Al contrario que en otras urbes estadounidenses, como Nueva York y San Francisco, sus calles no están pensadas para pasear y sus autovías, con miles de carriles, están colapsadas prácticamente a cualquier hora. Conducir por Los Ángeles y no tener ningún incidente reseñable ha supuesto un logro en mi carrera automovilística.

La segunda es que el cartel de Hollywood, tal y como todo el mundo explica, es difícil de ver más que en la lejanía. Lo intentamos en el observatorio Griffith (el mítico enclave de la película ‘La la land’), también desde el Paseo de la fama (subidos a una de las plantas del centro comercial) y, por último, desde esta avenida con palmeras (al fondo, en pequeñito tenéis las letras). Desde mi experiencia con subir al observatorio, porque ofrece una vista de toda la ciudad, y al centro comercial, aprovechando la visita al Paseo, es más que suficiente.

Cartel de Hollywood Nahia Nebra

Y la tercera que el Paseo de la Fama, con sus míticas estrellas, es pelín cutre y está rodeado de zonas no muy agradables. Allí conviven estrellas patrias, como Penélope Cruz, Javier Bardem y el eterno Julio Iglesias, con otras ficticias, aunque igual de importantes, como Mickey Mouse.

Estrellas paseo de la fama Nahia Nebra

No todo iban a ser inconvenientes y ahora les toca el turno a esas partes de LA que no podéis dejar de visitar. En Beverly Hills se encuentra Rodeo Drive, la manzana más exclusiva de compras. Sus tiendas son prohibitivas, pero merece la pena ver sus escaparates. Es imposible pasear por allí sin recordar ‘Pretty Woman’, sobre todo, al descubrir el Beverly Wilshire, el hotel en el que se hospedaba la pareja protagonista.

Beverly Hills y Rodeo Drive Nahia Nebra

Toda la comarca ha sido, y es, escenario de un sinfín de rodajes, incluso de algunos que creemos que son de otro lugar, como la casa de la serie ‘Embrujadas’, cuya barriada es muy recomendable.

Y no podemos olvidar sus playas. Empezando por Venice Beach. Con una idílica barriada de canales rodeados de casitas de cuento, que transmite paz y fue la parte que más me impresionó, y las míticas torretas de ‘Los vigilantes de la playa’.

Tengo que hacer una aclaración sobre el físico de los habitantes californianos. En general, no es tan cuidado como nos han vendido, de hecho, he visto más gente con severos problemas de sobrepeso que en otros estados del país. No obstante, los cuerpos esculturales de los socorristas son una verdad como un templo.

Venice Beach Nahia Nebra

Terminamos nuestro periplo de hoy en Santa Monica. La famosa ruta del 66 culmina en el pier (un muelle con restaurantes, tiendas y atracciones) de esta localidad. Recorrer el pier resulta decepcionante, mucha gente, mucho ruido y mucho olor a fritanga. Sin embargo, la playa es de las más cómodas para el baño y el atardecer, con el pier y su noria a lo lejos, es un espectáculo digno de contemplarse.

Santa Monica Nahia Nebra

Lo que pasa en Las Vegas…

2018 es un año de grandes viajes. Semana Santa fue un reencuentro con la maravillosa Irlanda y agosto ha traído un recorrido por la costa Oeste de Estados Unidos. California, con Los Ángeles y San Francisco, es fascinante, pero hoy quiero centrarme en una ciudad más curiosa aún: Las Vegas.

La urbe más grande del estado de Nevada cuenta con casi 650.000 habitantes y fue fundada en 1905. Se conoce como “La capital del entretenimiento” y “La ciudad del pecado” y sus sobrenombres son de lo más adecuados.

Cartel Las Vegas Nahia Nebra

Diversas personas nos habían recomendado evitar la parada en Las Vegas en nuestro periplo estadounidense, aunque decidimos contradecirles y comprobar por nosotras mismas qué tenía que ofrecernos. Acertamos plenamente.

Si hay que definirla en una frase diría que es la capital del cartón-piedra y del libertinaje. En los más de 6 km que conforman Las Vegas Strip, su avenida principal, tenemos hoteles de las más diversas temáticas.

Iniciamos nuestra ruta en el antiguo Egipto, con el Luxor.

Hotel Luxor Las Vegas Nahia Nebra

La continuamos en nuestro alojamiento de esos días, el castillo medieval Excalibur, que no me negaréis que es una monada.

Hotel Excalibur Las Vegas Nahia Nebra

Seguimos para encontrar el skyline de Nueva York, con una montaña rusa incluida, y recalamos en Paris.

Hotel New York y Hotel Paris Las Vegas Nahia Nebra

Para concluir en Venecia.

Hotel Venetian Las Vegas Nahia Nebra

Me he dejado varios míticos, aunque creo que con estos os podéis hacer a la idea de cómo es el Strip. Ahora os preguntaréis, ¿y los famosos casinos? Hay uno dentro de cada hotel, que cuenta con su complejo de piscinas privadas y su centro comercial correspondiente.

Pasear por Las Vegas es hacerlo por sus complejos. Todos ellos están abiertos al público y ofrecen numerosas opciones de consumo: tiendas, restaurantes… y casinos. Para acceder a ellos no hace falta ningún tipo de acreditación, ni identificación. Incluso es posible ver a familias con niños.

Aconsejadas probamos suerte con el Megabucks, que repartía más de 11 millones de dólares, pero la fortuna no estuvo de nuestro lado.

Casinos y Megabucks Las Vegas Nahia Nebra

También hay conciertos, shows de magia y espectáculos gratuitos en la calle, organizados en los resorts, dignos de Port Aventura, como el volcán del Mirage y las fuentes del Bellagio.

Fuentes del Bellagio Nahia Nebra

Hay muchas cosas de la ciudad que me parecieron de lo más curiosas. Por ejemplo, el calor en agosto era sofocante, porque está situada en mitad del desierto, pese a esto los aires acondicionados de todos los sitios son absolutamente heladores. Un contraste de temperaturas a prueba de las personas más sanas.

Otra experiencia que realmente me dejó boquiabierta fue la calle Fremont. Es la zona más vieja de Las Vegas, pero recordemos que la ciudad tiene poco más de cien años, por lo que no esperéis encontrar un casco antiguo. Hay un espectáculo de luces en su bóveda, con más de 12 millones de bombillas led y 220 altavoces, y diversos estímulos visuales te asaltan a cada metro. Es muy difícil de describir e imposible de fotografiar, porque no se captaría la esencia. Uno de esos sitios que hay que ver para creer.

Con un día, o máximo dos, te puedes impregnar del ambiente de Las Vegas. Es uno de los lugares más extraños que he visitado y debería ser parada obligatoria en los periplos por la Costa Oeste americana.

Los maoríes de Sarah Lark

Mi aitite era un gran aficionado a las novelas de aventuras de Emilio Salgari y, durante los veranos de mi adolescencia, devoré algunas de ellas. Quizá alguien se rasgue las vestiduras ante la comparación que voy a hacer, pero creo que Sarah Lark (pseudónimo utilizado por la escritora alemana, afincada en España, Christiane Gohl) es una digna heredera del autor italiano.

Mi primera aproximación a la obra de Lark fue con la trilogía de la ‘Nube blanca’ (‘En el país de la nube blanca’, ‘La canción de los maoríes’ y ‘El grito de la tierra’). Luego llegaron las dos novelas del Caribe (‘La isla de las mil fuentes’ y ‘Las olas del destino’). Finalmente, acabo de terminar la trilogía ‘del árbol Kauri’ (‘Hacia los mares de la libertad’, ‘A la sombra del árbol Kauri’ y ‘Las lágrimas de la diosa maorí’).

Trilogía Nube Blanca Sarah Lark Nahia Nebra

Ambas trilogías están ambientadas en Nueva Zelanda mientras que las novelas del Caribe lo hacen en las islas de Jamaica y La española. El formato es siempre similar: el primer libro de cada saga comienza con protagonistas, eminentemente mujeres, que emigran desde Reino Unido o Irlanda a países recién colonizados. Allí tendrán que abrirse paso con dificultades y, de trasfondo, conoceremos la historia de la zona. Los siguientes libros estarán protagonizados por sus hijos y nietos y nos mostrarán los avances del país y de la sociedad.

Lark somete a sus personajes a toda clase de aventuras e infortunios, propios de las duras condiciones de vida de la época. Sin embargo, estos no se amilanan ante las dificultades y la autora no se regodea en sus momentos más dramáticos, los cuenta más bien como si fueran una etapa más de que les ha tocado vivir.

Saga Caribe Sarah Lark Nahia Nebra

La trilogía ‘del árbol Kaurí’ ha sido, hasta el momento, la que más me ha gustado. Además de las idas y venidas típicas de la historia, cuenta pasajes como la lucha de la mujer por el derecho al voto y por estudiar en la universidad, y la guerra entre los colonos holandeses y los ingleses en Sudáfrica (episodio histórico que desconocía). Además, tiene una enorme variedad de personajes que van interactuando y encontrándose y que hace que resulte imposible aburrirse.

Trilogía del Árbol Kauri Sarah Lark Nahia Nebra

Ya me he autorregalado ‘La estación de las flores en llamas’, el primer libro de la siguiente trilogía ‘del Fuego’ (también situada en Nueva Zelanda), y he visto que está publicando una segunda trilogía que continúa la historia de la de la ‘Nube blanca’, por lo que tendré lectura veraniega para los próximos años.

La estación de las flores en llamas Sarah Lark Nahia Nebra

Tanta historia maorí ha provocado que tenga muchísimas ganas de visitar el famoso país de la nube blanca.